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San Marcos Sierras, Cordoba, Argentina

lunes, 3 de octubre de 2011

¿Usted sabe qué está haciendo su chakra en este momento?






 Hay cada encuentro, 
que es mejor perderlo  que encontrarlo….


Cierta noche, estaba yo plácidamente apoltronado en una silla del bar de unas amigas, en pleno pueblo, y en derredor de otra mesa contigua se acomodaron siete mujeres que venían de un encuentro de místicos y chamanes y sanadores y demás yerbas carentes de todo pensamiento crítico. Siete eran y compraron tres empanadas. También pidieron un cuchillo para dividirlas en tres partes cada una, y lo mismo hicieron con un pan que habían comprado en otro negocio y que tenían en unas bolsas con tomates y mustias escarolas que un rato antes habían recogido de un cesto de basura. Con todo eso armaron su picnic nocturno sobre una  mesa del bar. Una de las comensales era de Buenos Aires y, por lo tanto, era adrenalínica y hablaba a los gritos y contaba que había hecho la “meditación de las rosas”, que era un paso previo a otro nivel meditativo y por la que había pagado ochenta dólares. El siguiente escalón dijo que era un cursito acelerado para poder ver “el aura” y le iba a costar 320 dólares. Otra mujer, que integraba el grupo y ya iba por la tercera media empanada con tomate fermentado y escarolas desmayadas, asintió y dijo que ella tenía un problema porque estaba alquilando una cabañita fuera del predio del encuentro y que, debido a la distancia, el arco voltaico de los seres de luz disminuía y la energía fluía menos y por eso “se le iban cayendo los chakras” a medida que se alejaba de ese campo energético, y que lo mismo la había pasado a una amiga que había viajado con ella. Se le habían perdido los chakras. Yo ya estaba me estaba asustando y en eso llegó un tipo cuarentón de patas peludas que se había quedado en la adolescencia y necesitaba llamar la atención, de barba, flaco, desgarbado, descalzo, con pollera verde y un sombrero de fieltro naranja que terminaba en punta. Yo traté de imaginarlo en la terminal de Cruz del Eje vestido de esa manera pero no pude. Entonces el flaco les dijo a las chicas que los chakras que se pierden se pueden volver a encontrar y logró que las mujeres se calmaran y el flaco aprovechó y les garroneó dos medias empanadas por la tutoría espiritual y se fue revoleando su pollerita en medio de la polvareda. Yo me quedé pensando en lo oprobioso que debe ser que a uno se le anden cayendo los chakras en plena calle. Debe ser jodido eso, más sabiendo el carácter de mierda que suelen tener algunos chakras. Y lo más riesgoso es que a uno se le pierda un chakra y cuando lo encuentra resulta que es el chakra de otro tipo que lo había perdido, supongamos, en las afueras de Ascochinga. En esos casos el asunto se debe complicar fiero, porque ¿uno cómo se saca el chakra equivocado y se lo intercambia al verdadero dueño? ¿Tienen DNI, número de PIN o cambio de domicilio los chakras? ¿Y si el chakra se aquerencia con nosotros y no quiere volver con su dueño? ¿Y si muerde, o ya viene con la costumbre de tirarse pedos debajo de las sábanas? En todo esto me vine pensando mientras desandaba el camino de regreso a casa en una noche sin luna. Me dormí y soñé con bolas brillantes que me acosaban y cantaban mantras en voz alta. Muy feo todo, y además yo ya soy una persona grande. ¿Con qué necesidad?

sábado, 1 de octubre de 2011

Desagradecidos!

¿Por qué  no te vas al Tíbet a ver si llueve?

           “soy un rey hereditario designado por el mismo cielo”

Así nomás, y sin que se le muevan los volados de su capita gay al más puro estilo mujer maravilla, el geronte que se hace llamar Dalai Lama dijo que a él lo designó el cielo. Y claro ¿quién lo va a desacreditar? Salvo que baje algo de allá arriba y le diga: “Mirá flaco, me mandaron del cielo para avisarte que dejes de hablar boludeces y de currar a cuatro manos”, pero todavía eso no ha pasado. Esto fue durante una entrevista que le hizo Susana Giménez en un hotelazo de Buenos Aires, donde la Barbie outlet, que se había fumado mal, lo trató de “Su Santidad”. Además, el chabón aseguró que “Los pobres no son tan buenos, porque los ricos les dan trabajo y no lo saben agradecer”.
 Una dulzura el abuelito éste. Y muy fea la actitud de los pobres, obviamente.