A SACAR LA BASURA QUE PASA EL BASURERO
La diputada
nacional Gabriela Michetti (PRO) declaró a un diario que:
"Si
me ponés en la situación de un niño que esté en condiciones de abandono y en
situación de una vida que va a ser muy dolorosa y muy triste y nadie lo quiere adoptar,
pero hay una pareja de homosexuales que lo quiere adoptar... Y bueno, que lo
adopte”.
Interesante
respuesta. Simbólica. Hace clara referencia a la bastardía. Toma el discurso de
la oligarquía pero ella porta un apellido que huele a tuco dominguero. El
bastardo no tiene nada detrás de sí, tiene que inventarse una Historia para
poder “ser”. Lo que sobra, la basura, que lo adopte la basura. Ella lo sabe, lo
ha experimentado en carne propia y por eso puede hablar con el fundamento y la experiencia
de una minusválida necesaria en el tiempo justo por un partido político ansioso
de emitir una imagen progresista puertas afuera. La han engañado. La han
estafado. Es una bastarda política, lo sabe y está enojada. En algún remoto punto
es comprensible, no aceptable pero comprensible porque ella ha comprendido que “no
pertenece” y por tanto no es “ser” de aquellos que la utilizaron y ahora la
dejan sola y expuesta. Como bastarda que es, debe, si o si, inventarse una
Historia y esa historia además debe redimirla. Y aquí aparece Dios, que todo lo
redime. Y entonces ella reza y pide disculpas, pero por sus dichos, es decir,
le pide disculpas a su mismo Dios y nunca a los destinatarios de sus palabras,
porque ella está imposibilitada de hacer eso, sería rodar a contramano de su
aparato psíquico y la haría estallar. Y nada más peligroso que la ira de una
bastarda. Esa ira equivale al puñal de la oligarquía.

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