Quisiera ser claro en un punto concreto, sabiendo ya, prejuiciosamente y de antemano, que a mucha gente esto no le va a gustar nada.
No quiero que me escriban personas abanderadas de la homosexualidad al Facebook.
Hay un arquetipo que va y viene, algo así como un feedback del estereotipo que da por sentado y entendido que, en este caso puntual, si aparezco en una foto junto a mi esposo, eso da por sentado y es determinante para que muchos supongan que adhiero automaticamente a las consabidas y trilladas frases, consignas, posturas, ideologías, gustos y preferencias que el sistema impone y que deben pertenecer exclusivamente a un "universo gay”.
Bien, en mi caso esto no es así ni de lejos.
Ahora pongamos primera:
Nunca me ha divertido disfrazarme de mujer para amenizar una reunión, no solo porque me aburre soberanamente sino que, además, montado doy como una mina fiera. Esto, digo, en referencia concreta a los muchos pedidos de amistad e inscripciones en mi muro. No creo que vaya a contactarme con demasiados homosexuales, simplemente porque no es la sexualidad lo que define la amistad, claro que admito que suele haber una línea tan delgada de cosas en común pero que entiendo nada tienen que ver con el arquetipo. Así pues, no voy a subir las fotos que suelen pedirme que cuelgue en la página, a saber: de mis perros, mías en calzones con una leve erección y metiendo la panza, de viajes a lugares comunes (porque, convengamos, después del espejismo del uno a uno, los lugares exóticos se terminaron) y, a lo sumo, y con un orto de este tamaño, uno puede irse a Europa si allá algún amigo nos banca algo de estadía y el pasaje lo compramos con tarjeta. He visitado sitios de mariquitas posando con el fondo de la gran pirámide detrás, pero la foto es de 1997, porque después del 2001 todos arman álbumes de, pongámosle, viajando con el novio a las cataratas o apoyando el culo sobre El zapato de Capilla del Monte o creyendo ver luces en el cerro Uritorco.
Nunca me ha divertido disfrazarme de mujer para amenizar una reunión, no solo porque me aburre soberanamente sino que, además, montado doy como una mina fiera. Esto, digo, en referencia concreta a los muchos pedidos de amistad e inscripciones en mi muro. No creo que vaya a contactarme con demasiados homosexuales, simplemente porque no es la sexualidad lo que define la amistad, claro que admito que suele haber una línea tan delgada de cosas en común pero que entiendo nada tienen que ver con el arquetipo. Así pues, no voy a subir las fotos que suelen pedirme que cuelgue en la página, a saber: de mis perros, mías en calzones con una leve erección y metiendo la panza, de viajes a lugares comunes (porque, convengamos, después del espejismo del uno a uno, los lugares exóticos se terminaron) y, a lo sumo, y con un orto de este tamaño, uno puede irse a Europa si allá algún amigo nos banca algo de estadía y el pasaje lo compramos con tarjeta. He visitado sitios de mariquitas posando con el fondo de la gran pirámide detrás, pero la foto es de 1997, porque después del 2001 todos arman álbumes de, pongámosle, viajando con el novio a las cataratas o apoyando el culo sobre El zapato de Capilla del Monte o creyendo ver luces en el cerro Uritorco.
Nunca supe qué es no saber lo que se es.
En eso salí favorecido.
En eso salí favorecido.
He recorrido todas las teteras, todos los saunas y demasiadas orgías. Bailé en los primeros boliches gays y compré los primeros videos porno cuando Jeff Stryker era un pasivo violado por un guardacárcel y no se depilaba.
Todo eso ya pasó.
Y si quiere volver me aburre porque me gustan las cosas nuevas en lo posible. Hoy lo nuevo es viejo. Las postales gay vintage que venden en Venice Beach de las maricas vacacionando con calzones hasta el ombligo de los años de Mac Arthur, son las mismas que ahora veo “subidas” como “novedad” de alguna loca que visita una playa nudista o la decadente isla Santa Rosa en el delta y todavía se asombra.
Por eso digo que pido que no me contacten homosexuales sumidos en lugares comunes. Dije, al comienzo de todo esto, que no estaba seguro de poder hacerme entender y que muchos iban a hacer “como que” se iban a enojar.
Pero el que avisa no traiciona.
Que andes bien.
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