Querido diario:
Tres días van, y aún siguen repicando en este pueblo las diversas posturas por lo acontecido el pasado 9 de julio, en lo referido al desfile por las calles. Yo decidí no ir, simplemente porque no me atraen las multitudes.
Aclarado que no fui, voy a tratar de dar mi opinión, que nada tiene que ver con haber estado presente o no.
A mi entender, el asunto se presagiaba denso desde hace una semana antes, cuando desde los altoparlantes de una camioneta se invitaba a la población a concurrir a la fiesta patria, que comenzaba desde la mañana con un chocolate en la plaza. El anuncio en sí era uno más de cualquier poblado, pero (siempre hay un pero) estaba presentado con una marcha militar que (Oh, casualidad!) era la misma que usaban los militares de la dictadura para transmitir sus comunicados.
Casualidad las pelotas.
Nunca supe quien fue el idiota (porque hay que ser muy idiota) para ponerle esa cortina musical a la invitación, que anunciaba hasta paracaidistas. Comentario aparte, espero que esos tipos hayan desfilado y no se hayan tirado desde un aeroplano, porque con los vientos de este paraje los van a buscar a Catamarca. Comentan haber visto niños desfilando entre morochos enfajinados y de ametralladoras, cosa que tampoco me llama la atención, porque vivo en una de las provincias más derechizadas y reaccionarias del país.
Pero hay comentarios que no quiero dejar pasar.
Escuché discursos justificatorios a favor de la milicada, argumentando que las fuerzas de seguridad también pertenecen al pueblo y no todos son “malos”.
Oh,Oh,Oh, a ver, a ver… ¿Cómo es esto?. Vayamos por partes:
El pueblo, como masa, somos nosotros, los CIVILES, y los policías pertenecen al aparato represivo del Estado. No salieron de un plato volador, fueron creados expresamente por el (los) Estado(s) para reprimir los “excesos” de la población. Y esta es la primera y gran diferencia que hay que tener en claro para poder empezar a hablar.
Segundo: No es un trabajo como cualquier otro, porque en la vida uno elije ser panadero, mecánico, médico o lo que sea, pero no cualquiera elije ser parte del aparato represor de un Estado, sea este cual fuere, y menos que menos, ningún cualquiera se siente a gusto siendo parte de una institución centenaria que lleva, desde su inicio, las manos manchadas con sangre del pueblo.
Tercero: No hay policías malos y buenos, no solo por decantación natural de lo que afirmo más arriba, sino que, nada bueno se puede esperar de un policía que, siendo honesto, jamás denunció a un par por corrupto. Porque es cómplice por omisión. Digo, si un milico quiere lavar la cara de la institución atendiendo a una parturienta en plena ruta o devolviendo una billetera con euros, que cada uno vea si le cree. Yo quisiera verlo denunciando a sus jefes por la existencia de whiskerías en donde hay trata de personas y no hacen nada, o mandando al frente a los compañeros de gatillo fácil o a los que coimean en las rutas. Pero claro, de esos no vamos a ver, simplemente porque no hay.
Y si los hay, son tantos como los dedos de un manco.
Y si los hay, son tantos como los dedos de un manco.
Es simplemente no apoyar una farsa.
Donde sí estuve fue en el polideportivo, pero por poco tiempo, porque los precios de la comida y de la bebida no eran nada populares y porque no me banco ver a pseudo gauchos mamados martirizando a los pobres caballos. Y no me vengan con la pelotudez de la relación Hombre-caballo, porque del pedo que tenían estos tipos, no distiguían un caballo de un ciclomotor.
He dicho.