Resulta que en este caserío montaraz y en medio de este monte salvaje, se vienen sucediendo hechos de violencia entre los pendejos, y algunos no tan pendejos porque ya cagan duro.
El último fue un sábado bien tarde, luego de que en el polideportivo los peronachos de baja estofa dieron rienda suelta al lanzamiento de candidaturas y de paso medían a ver quien tiene la pistola más larga. Entre tanto chupi y morfi, se ceban como perros y empiezan a mear el territorio. Parece que dicen que me dijeron, que en la plaza no sé que despelote se armó por unas banderitas del ojete, que intuyo serían de propaganda política.
Cuestión es que se cagaron a palos unos cuantos y entre ellos el hijo del mismísimo intendente, claro que, para no ser menos, fue socorrido in situ por su misma madre, que vendría siendo acá como la primera dama porque es la esposa del titular del ejecutivo. Yo no creo que puedan imaginar la escena. No creo.
Parece que la primma donna, a la que hace tiempo he bautizado como “La Faraona ”. porque suele usar unas horrendas flores de plástico prendidas del cabello al mejor estilo Lola Flores, surtió unos cuantos cachetazos pero, a su vez, recibió otros tanto de vuelta en medio de la pelotera y la polvareda nocturna. Un horror.
Esta mujer no gana para sustos, porque hace ya un invierno atrás se armó otra revuelta por no sé que repartija y en esa tarde le arrancaron unos cuantos mechones de la cabeza, supongo que incluyendo la flor.
Las explosiones de violencia tienen, creo yo, que ver con este contexto de aburrimiento invernal, porque los pendejos son abandonados a su suerte en el cíber con los jueguitos y los más grandes deambulan como zombies practicando alpedismo.
Hay un pibe que debe tener unos diez años y vive a unos siete kilómetros del pueblo, suelo llevarlo en el auto hasta la plaza porque le gusta andar en skate y dice que le gusta hacer experimentos porque quiere ser inventor. Catorce kilómetros ida y vuelta para subirse a una patineta, No podés!. Encima varias veces lo han fletado mal porque está prohibido andar en patineta en la plaza. El día que ese pibe esté en condiciones de desarrollar una nanobomba termonuclear con bosta de cabra estamos perdidos. Y esa vez, andá a saber adónde va a parar la flor.
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