Algo de mi

Mi foto
San Marcos Sierras, Cordoba, Argentina

martes, 5 de julio de 2011

Ma, me puse el Féisbuk a los 45.


Querido diario:
Definitivamente no puedo vivir en una comunidad, o al menos ese estilo de vida que en este pueblo entienden como comunidad. Pienso que eso me llevaría inevitablemente a reprimir mis instintos primarios y no quiero resignarme a eso. Quizá sea el acostumbramiento a la tranquilidad de no tener vecinos y buscar el ruido y socializar solamente cuando lo necesito. La primera jugarreta que me tendió el Facebook no pude sortearla y mi inconsciente me llevó inmediatamente a pensar en personas que pasaron por mi vida y ver qué fue de ellos.
El panorama fue mayoritariamente desolador.
Un novio que tuve  hace diez años y votó a Domingo Cavallo, sigue igual y ahora apoya al ingeniero Macri. Otro amigo que pensaba volverse sacerdote para “curar” su homosexualidad, ahora se ha hecho budista y da masajes en un gabinete alquilado en el barrio de Once, inspirado, según dice su perfil, en Juan Pablo II. También encontré al incondicional de Madonna, que justamente estaba organizando un encuentro en un parque de Buenos Aires bajo la consigna de ir con gorritas de béisbol, para celebrar el día de la independencia norteamericana. Pude notar que muchos (no todos) los sitios de Facebook pertenecientes a personas abiertamente homosexuales, tienen como amigos a hombres esculturales en tangas o boxers ajustados con elástico ancho y de marca reconocida. Yo, que uso calzones pedorros de Wall Mart, o directamente no uso, tendría que aggiornar mi perfil para ganarlos como amigos virtuales. Casi todos son anti “K” pero agradecen la Ley de matrimonio igualitario. Creo que es un patrón común.
A mi lista de amigos se han sumado dos pelados de San Juan y una colorada de Tandil que no tengo la menor idea de quienes serán, y no quiero saberlo por ahora. Pienso también en esos padres que muestran a sus bebés de meses totalmente expuestos desnudos, vomitando, llorando o durmiendo e imagino si tanta afrenta sin permiso a sus púberes dignidades no será por ellos vengada en un futuro no muy lejano, cuando suban a la red social imágenes de sus padres en la misma situación, pero internados en un geriátrico del PAMI.
También hay personas que me escriben el muro y yo pienso que estoy grande para que me anden pintarrajeando manos apenas conocidas, que vaya uno a saber qué cosas se anduvieron tocando antes de pintarme el muro a mí. Hay que ser cuidadoso en ciertas cuestiones, sobre todo si uno puede llegar a ser como Roberto Carlos y tener un millón de amigos.
Que andes bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario