Algo de mi

Mi foto
San Marcos Sierras, Cordoba, Argentina

lunes, 10 de diciembre de 2012


NO TENGO Y NO PUEDO:

Hay dos sentencias en las que, dentro de este sistema capitalista, queda muy mal verse reflejado. No poder verbalizarlas es el gran malestar de la cultura que elegimos y sostenemos para este tiempo. Es políticamente incorrecto decir “No tengo” o “No puedo”. Estamos imposibilitados de sostener ese discurso, y claro, nos enojamos. Vea la foto de la presidenta Fernández que acompaña estas líneas breves; pero no la mire, deténgase a diseccionarla píxel por píxel, ¿Qué ve usted? Yo veo el “no tengo” del que le hablo, ese “no tengo” que hace estallar de odio y envidia a sus pares de género que no tienen su capacidad de oratoria, no tienen su claridad mental para despejar la niebla mediática y saber con certeza quién es el enemigo y decirlo, no tienen el Poder ni dentro de sus casas ni sobre sus esposos infieles. En otros niveles, Ángela Merkel tampoco tiene y por eso también la debe odiar ¿Usted la vio a la Merkel enfundada en trajecitos de hombre empecinada en hacer de Alemania la dueña de una Europa de cotillón? Merkel es patética, deserotizante y debe ser adicta a consumir embutidos de Bavaria con pepinos agridulces frente al televisor enfundada en calzones extra large de Dior. Fernández ni en su fuero más íntimo se licenciaría a tamaña bajeza puesto que toda acción emprendida debe ser ética y estética al mismo tiempo. Y nos quedan los hombres. Esos hombres que la odian porque “No pueden”. No pueden siquiera fantasear con “levantarse” a Fernández porque serían, para ella, unos interlocutores válidos de la nada. Fernández, con un chasquido de sus dedos, los invitaría a levantar sus traseros peludos de la silla antes de terminar el primer pocillo de café y los despediría con uno de esos besos maternales en la frente, como diciéndoles “Andá pibe, andá y crecé”. Y no caben dudas que eso despierta odio. Y fíjese usted que en la foto se la ve bailando como la morocha voluptuosa que es. Y además tiene Poder en un país lleno de machos pero con pocos hombres, y eso se paga caro, tan caro como la úlcera generada por no poder decir “No tengo” o “No puedo”.

2 comentarios: