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San Marcos Sierras, Cordoba, Argentina

martes, 5 de julio de 2011

Yo estoy globalizado

Viendo que el invierno en el pueblo puede tornarse largo y un tanto predecible, y considerando que además de mi familia el ser vivo más cercano que tengo es un pollo, decidí pertenecer a la ‘aldea global”. Harto de ver rayas y programas de la derecha cordobesa, instalé televisión satelital para ver la derecha mediática del planeta entero y, de paso, una conexión permanente a internet. Antes debí negociar largo y tendido con el muchacho que llegó a instalar la antena porque era un lobbista sin escrúpulos y estaba empecinado en colocar la parabólica bien en el frente de la casa. Yo no estaba dispuesto a tener un plato volador en el alero sur y menos que menos con abundancia de vecinos que se sienten contactados con lejanas galaxias. Además es un riesgo, porque con las tormentas eléctricas que suelen desatarse uno corre el riesgo de que se meta un twister por el canal 722. Hay ser prevenido y estaba decidido. La parabólica se atornilló debajo del tanque de agua, porque todavía no está comprobado que las ondas magnéticas tengan efectos indeseados en los fluidos domiciliarios, eso lo leí por Internet. Ahora, antes de salir de la cama puedo ponerme al tanto de casi todo, por ejemplo, un domingo había helado como la puta madre y yo estaba tapado con la frazada y ya sabía que en Kleveland hacía un calor de morirse y cerca de Boston la autopista estaba embotellada. Datos que, aunque parezca mentira, son muy necesarios para un campesino. Me gusta, por las tardes, sintonizar a un muchacho muy eléctrico que vende el té chino del doctor Ming. Claro que no todo es miel y hojuelas, como dice mi primo cubano, ver en alta definición a Susana Giménez es todo un reto. Pero hay cosas a las que no me acostumbro, cierto día, en la pantalla, aparece el logo de un buzón avisándome que tenía un mensaje y cuando lo abro era un saludo de bienvenida de la empresa satelital. Desde ese día tapo el televisor si ando en calzones o hago cosas impropias con mi esposo, y no es porque adhiera a teorías conspirativas como esas que dicen que los bancos se pueden quedar con tus ahorros, pero pienso que a lo mejor dos gorditos están en la CIA mirándome en suspensores mientras se clavan una hamburguesa y se masturban de lo lindo. Uno nunca sabe. Y yo ya soy una persona grande.
Que andes bien.

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