Un país para ¿todos?
Acerca del miedo a la igualdad
Hoy, muchos sabemos de qué lado de la orilla estamos. Desde la margen contraria del río de la vida nos llegan mensajes de los “otros”; mensajes claros, sin filtrar, brutales a veces y que, en pos del disenso necesario para la convivencia democrática, uno debe respirar hondo, tragar saliva y limitarse a ser el depositario de argumentos insustentables en todo sentido. No hay ida y vuelta, porque si desde esta orilla osamos, tan solo osamos intentar fundamentar lo contrario con ejemplos de la vida cotidiana, seremos tildados de autoritarios o, en el mejor de los casos, de populistas fascistas.
Así nos llegan impunes mails, acríticos y repetitivos mensajes de texto o todo tipo de soporte comunicacional que permita la circulación de información no chequeada, tendenciosa e injuriosa. Un conocido del pueblo me hace llegar un e-mail en donde se tilda a este gobierno de “fascista”, dando por entendido desde el vamos que si figuro en su mailing tiene derecho a enviarme cualquier estupidez que se le ocurra; y eso sí es una actitud harto fascista. Otra amiga la emprende victoriosa reenviando correos donde a la titular del ejecutivo se la tilda, impúdica y gratuitamente, de “yegua”. Todos argumentan pero nadie fundamenta. Son básicos maquillados de intelectuales y de currículums enmohecidos. Inútil será explicarles que este gobierno no es fascista, que no aplica el terrorismo de Estado político, jurídico, ni económico. Menos aún, la censura.
En caso de tener uno la intención de avanzar un poco más, fundamentando, por ejemplo, que lo que llaman “el campo” se ubica hoy en una posición de rentabilidad extraordinaria pese a ser “expoliado” por este gobierno fascista, será, in situ, conminado al silencio y tildado de autoritario. Le tienen miedo a la igualdad mentirosa que declaman a los gritos, con el aliento fétido de la envidia clase media que siempre los caracterizó. Les aterra que los “negritos” pretendan y puedan acceder a lo mismo que ellos. Piensan: “está bien darles zapatillas y frazadas, pero entregar netbooks a los pibes es un gasto inútil y propaganda política, porque ellos no saben apreciar nada”. Como y pese a ser capitalistas a ultranza, despojados de toda conciencia moral abrazan en tanto con agrado y disfrutan de jubilaciones con dos aumentos anuales por año y por Ley de la yegua. Embolsan sin pudor alguno la Asignación Universal por Hijo que tanto critican y odian a una mujer porque usa carteras “de marca”. Son básicos asustados. Y no nos quieren. Que nadie tenga dudas acerca de eso.


Totalmente de acuerdo...a mí, la gente me hace comentarios en la calle, sin conocerme, y dando por hecho que voy a consentir sus argumentos fachos. Me encanta ver la cara cuando les explico que no estoy de acuerdo con lo que dicen por esto, por esto, por aquello y lo de más allá...Te juro que hasta ponen cara de miedo!!! ja ja!!! Deben pensar que tengo el Movimiento Evita en la cartera!
ResponderEliminarA algunos comerciantes les dejé la mercadería que estaba a punto de pagar, volviendo el dinero a mi billetera diciéndole ¡No le compro a fachos que están de acuerdo con crímenes de lesa humanidad! Te juro que se quedan con cara de nada y yo me divierto de lo lindo!!!