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San Marcos Sierras, Cordoba, Argentina

viernes, 23 de diciembre de 2011

Yo así no puedo

Van para cuatro los años que vivimos en este valle. Compramos el campito y la casa en medio de un desierto, literalmente. Antes de ocuparnos de la casa decidimos abocarnos a forestar. Ahora todo es verde, invertimos hasta las monedas en árboles y plantas frutales y este es el primer año que todas estallaron. Además de sombra tenemos fruta. Manzanas, damascos, higos, cerezas, guindas, duraznos, uvas y ciruelas. El enemigo no tardó en reparar tanto paraíso. Han llegado los pájaros. Apenas si probé una manzana picoteada. Todo está tapado con media sombra a semejanza de un campamento de refugiados, pero la rompen y se meten por los agujeros. Intenté comer los frutos aún  verdes pero la diarrea fue furiosa y por lo tanto desistí. Armé un espantapájaros que no me permite salir de noche porque mete miedo, pero los pájaros se posan sobre él y lo utilizan de mesa para comer y comer fruta mientras nos observamos a la distancia. Saqué el espantapájaros y sembré flores. Se las comen. Intuyendo que era yo el que estaba fuera de contexto, planté cactus. Se los comen los loros a mordiscazo limpio. Cuando les doy maíz a los pollos el gallinero es un rejunte de aves morfando que hasta Darwin se asombraría, y las gallinas se quedan regulando. Mi madre hizo un flan y lo puso a enfriar sobre el horno de barro. Sólo dejaron la budinera con el caramelo picoteado y lo mismo con la comida de los perros. El límite lo traspasó un hornero cuando yo estaba desayunando debajo de un tala centenario y me llevó una criollita entera en un micro segundo. Ya no puedo cortar el pasto; un matrimonio de teros decidió anidar en medio del parque y cuando enciendo la motoguadaña me atacan sin piedad. Pican mal. Traje postes de eucaliptus para hacer una galería y los pichones de pájaro carpintero ensayan con ellos. Hay uno que nació con las  capacidades picoteadoras diferentes porque está ensañado con un riel de ferrocarril oxidado. Pero el flaco insiste y no puedo cortarle la motivación temprana. Ayer entró una calandria por la ventana del comedor. Estoy pensando en vender.

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